lunes, 29 de junio de 2015

Nuevas tecnologías permiten “llevar el laboratorio” dentro del paciente para optimizar el tratamiento farmacológico del cáncer.




Fármacos más específicos, efectivos y seguros son el objetivo actual para la mayoría de los abordajes médicos que tratan distintos tipos de cáncer, buscando con esto eliminar eficientemente sólo las células malignas, sin afectar células vecinas normales; misión que a la fecha es complicada debido en parte al desconocimiento de las interacciones del fármaco dentro del paciente (in vivo) y cómo interaccione con otras moléculas, además de los muchos efectos no deseados que también aparecen.

Algunos experimentos hechos con nuevas tecnologías buscan extraer un poco del tejido tumoral del paciente y evaluar en el laboratorio cómo este fármaco hace su función al impedir que ese tejido siga creciendo… pero como es sabido, estos experimentos generalmente son en cultivos de células humanas o de otros animales (ex vivo en ratones, perros, etc), por lo que las dosis y efectos secundarios no comprobados de estos fármacos de prueba retrasan su uso en humanos, hasta pasar las pruebas de eficiencia y seguridad, pudiendo tardar muchos años (in vivo).

Un equipo de investigadores ha desarrollado un dispositivo que puede implantarse directamente en los pacientes con el fin de suministrar dosis controladas de distintos fármacos evaluando su respuesta in vivo ante un tipo de cáncer, llevando según ellos mismos lo describen, el laboratorio dentro del paciente para evaluar en tiempo real y de forma controlada la respuesta del fármaco.

Este dispositivo evalúa distintos medicamentos para el cáncer directamente en el cuerpo y en el tejido tumoral vivo, abriendo el paso a muchos más tratamientos “personalizados” para cánceres como el de mama, piel, próstata o también linfomas. El objetivo es evaluar su efecto local (con baja dosis) antes de iniciar una terapia sistémica del cáncer (dosis normal en todo el cuerpo) con muchos más efectos secundarios y en muchos casos innecesaria.

Un punto importante en este tipo de experimentos para lograr tener fármacos mejores y más selectivos (con los menores efectos secundarios) es que in vivo realmente sean efectivos y seguros; dichos investigadores mencionan lo siguiente: “la experimentación en tejidos o cultivos para medir cómo el fármaco impide el crecimiento del tumor no llegan a ser totalmente confiables, ya que no ‘capta’ el tumor en su microambiente nativo. Por lo que para probar la acción de los medicamentos directamente en el tumor vivo, se creó un microdispositivo implantable en el paciente que administra hasta 16 medicamentos o combinaciones de fármacos diferentes a baja dosis”.

El dispositivo creado mide 3 mm y contiene diminutas bolsas de medicamentos y se puede implantar dentro de un tumor con una aguja como las que se emplean en las biopsias. Después de un periodo de 24 horas, el dispositivo se extrae con una aguja y se analiza el tejido tumoral para determinar la susceptibilidad a cada medicamento respectivamente, ó a los medicamentos combinados. “El enfoque es llevar el laboratorio a paciente; es seguro y se puede”, señalan los investigadores cuyos resultados inicialmente han sido probados exitosamente en modelos de ratón y otros mamíferos in vivo encontrando el fármaco adecuado.

La base que este grupo de investigación quiere lograr es contar con un análisis de los efectos de un fármaco diseñado específicamente contra un tipo de tumor, evaluando su respuesta a un nivel controlado para elegir el más eficaz y con mínimos efectos tóxicos para el paciente antes de inyectarlo a dosis altas en la sangre, evitando con esto sobremedicar a los pacientes, como actualmente ocurre.



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MADRID, DÍA 22/04/2015 - (ABC Noticias)

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