Fármacos más específicos, efectivos y seguros son el
objetivo actual para la mayoría de los abordajes médicos que tratan distintos
tipos de cáncer, buscando con esto eliminar eficientemente sólo las células
malignas, sin afectar células vecinas normales; misión que a la fecha es
complicada debido en parte al desconocimiento de las interacciones del fármaco
dentro del paciente (in vivo) y cómo
interaccione con otras moléculas, además de los muchos efectos no deseados que también
aparecen.
Algunos experimentos hechos con nuevas tecnologías buscan
extraer un poco del tejido tumoral del paciente y evaluar en el laboratorio
cómo este fármaco hace su función al impedir que ese tejido siga creciendo… pero
como es sabido, estos experimentos generalmente son en cultivos de células
humanas o de otros animales (ex vivo
en ratones, perros, etc), por lo que las dosis y efectos secundarios no
comprobados de estos fármacos de prueba retrasan su uso en humanos, hasta pasar
las pruebas de eficiencia y seguridad, pudiendo tardar muchos años (in vivo).
Un equipo de investigadores ha desarrollado un dispositivo
que puede implantarse directamente en los pacientes con el fin de suministrar
dosis controladas de distintos fármacos evaluando su respuesta in vivo ante un tipo de cáncer, llevando
según ellos mismos lo describen, el laboratorio dentro del paciente para
evaluar en tiempo real y de forma controlada la respuesta del fármaco.
Este dispositivo evalúa distintos medicamentos para el
cáncer directamente en el cuerpo y en el tejido tumoral vivo, abriendo el paso
a muchos más tratamientos “personalizados” para cánceres como el de mama, piel,
próstata o también linfomas. El objetivo es evaluar su efecto local (con baja
dosis) antes de iniciar una terapia sistémica del cáncer (dosis normal en todo
el cuerpo) con muchos más efectos secundarios y en muchos casos innecesaria.
Un punto importante en este tipo de experimentos para
lograr tener fármacos mejores y más selectivos (con los menores efectos
secundarios) es que in vivo realmente
sean efectivos y seguros; dichos investigadores mencionan lo siguiente: “la experimentación en tejidos o cultivos
para medir cómo el fármaco impide el crecimiento del tumor no llegan a ser
totalmente confiables, ya que no ‘capta’ el tumor en su microambiente nativo.
Por lo que para probar la acción de los medicamentos directamente en el tumor
vivo, se creó un microdispositivo implantable en el paciente que administra
hasta 16 medicamentos o combinaciones de fármacos diferentes a baja dosis”.
El dispositivo creado mide 3 mm y contiene diminutas bolsas
de medicamentos y se puede implantar dentro de un tumor con una aguja como
las que se emplean en las biopsias. Después de un periodo de 24 horas, el
dispositivo se extrae con una aguja y se analiza el tejido tumoral para
determinar la susceptibilidad a cada medicamento respectivamente, ó a los
medicamentos combinados. “El enfoque
es llevar el laboratorio a paciente; es seguro y se puede”, señalan los
investigadores cuyos resultados inicialmente han sido probados exitosamente en
modelos de ratón y otros mamíferos in vivo encontrando el fármaco adecuado.
La base que este grupo de investigación quiere lograr es
contar con un análisis de los efectos de un fármaco diseñado específicamente
contra un tipo de tumor, evaluando su respuesta a un nivel controlado para
elegir el más eficaz y con mínimos efectos tóxicos para el paciente antes de
inyectarlo a dosis altas en la sangre, evitando con esto sobremedicar a los
pacientes, como actualmente ocurre.
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MADRID, DÍA 22/04/2015 - (ABC Noticias)

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