Los efectos clínicos agudos que algunas
enfermedades genéticas presentan desde la vida intrauterina e incluso los
crónicos una vez que el niño nace y se desarrolla llegan a ser devastadores, en
parte por la misma condición clínica (enfermedades letales), pero también
porque una proporción considerable de estas enfermedades no son diagnosticadas
a tiempo, situación que lamentablemente toma por sorpresa tanto a los padres
como a los mismos médicos. Una de las debilidades de la medicina diagnóstica
tiene que ver con la difícil detección de algunas enfermedades de forma
oportuna, lo que podría definirse como medicina preventiva, algo que poco a
poco comienza a verse como una realidad.
Dentro de las enfermedades genéticas existen
aquellas que por su naturaleza severa no tienen un tratamiento, sólo cuidados
generales, sin embargo también existen otras en las que es importantísimo
detectarlas lo antes posible, ya que los efectos clínicos iniciales se pueden
controlar o disminuir, mejorando su calidad de vida; pero además existen otras
enfermedades las cuales si son detectadas con anticipación, su pronóstico de
vida llega a ser casi como el de cualquier otra persona; por estas razones
médicas, los estudios de naturaleza predictiva, preventiva toman una
importancia mayor para el sector salud.
Diversos institutos de salud y personalidades
del ámbito médico-científico manifiestan su interés en este tipo de enfoques en
los recientes congresos que tratan temas al respecto de las nuevas tecnologías
en la detección no invasiva de enfermedades genéticas de forma prenatal: "Estamos muy interesados en la
detección de las enfermedades que puedan ser tratadas incluso antes de nacer, o
inmediatamente después de ... Ya que sin estos diagnósticos, los recién nacidos
con enfermedades como el síndrome de Down, enfermedades metabólicas o del sistema
inmunológico sufren hasta que sus síntomas se hacen evidentes."
Las nuevas técnicas prenatales de
secuenciación de genoma fetal a partir de sangre materna han sido puestas en
marcha desde 2012 y se están convirtiendo en una herramienta común en los países
desarrollados (actualmente más de un millón de mujeres han sido beneficiadas) y
se ofrece a todas las mujeres embarazadas como complemento de los estudios
básicos de monitoreo de su embarazo, ya que estas nuevas pruebas prenatales han
logrado resultados interesantes y prometedores, siendo capaces de anticipar al
médico la identificación a partir de la semana 10 de embarazo una condición
como el síndrome de Down (causado por un cromosoma 21 extra) o más complejo
como el síndrome DiGeorge (causado por la pérdida de una pequeña parte del
cromosoma 22); casos de esta naturaleza que ya han sido publicados por diversos
grupos científicos en revistas de prestigio como 'Nature'.
El síndrome DiGeorge es difícil de diagnosticar
y detectar y sus síntomas incluyen problemas cardíacos, neuromusculares y
deterioro cognitivo, situación que compromete mucho su salud al presentar
dificultad para alimentarse, defectos cardiacos y convulsiones debido a niveles
muy bajos de calcio, entre otros problemas graves. Sin embargo, debido a que este
síndrome fue detectado a tiempo, los médicos pueden estar en mejores
condiciones de tratar al bebé inmediatamente después del nacimiento, en busca
de problemas de corazón para corregir y monitorear los niveles de calcio desde
el primer día.
El síndrome de Turner igualmente no se
diagnostica en todas las ocasiones al nacimiento, sus síntomas incluyen
alteraciones cardiacas, baja talla, cuello corto, y retraso del desarrollo
puberal, infertilidad y en algunas ocasiones puede presentarse retención de
líquido al nacimiento con manos y pies
“hinchados”. Con el diagnóstico realizado a tiempo, los neonatólogos pueden
estar mejor preparados para recibir al
bebe, manejo de alteraciones cardiacas, evitando retrasos en el diagnóstico.
Estas nuevas pruebas genéticas sólo
necesitan de una muestra de sangre materna, y se basan en el hecho de que
células fetales flotan libremente y se pueden encontrar en el torrente
sanguíneo de la madre y para el tercer trimestre del embarazo, la cantidad de
ADN fetal puede ser tan alta como un 30%. Así, estos nuevos métodos permiten no
sólo la detección de anomalías cromosómicas fetales (Down, DiGeorge, Turner,
etc.), sino que actualmente son potenciales herramientas para detectar defectos
genéticos individuales.
Fuente: 5-julio 2012. Medical News Today

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